Luis. recorrió Sudamérica con la esperanza de mostrar al mundo (y a su madre) pequeños instantes en el galope de sus ojos. Partió con sed de realidad, cargado de vibra, esperanza y ligero de equipaje.

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13th October 2009

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Pasto - Ipiales, la fronterilla

6.30, ya estaba en pie, me bañé desafiando a los vientos que zumban por las ventanas, el frío era bastante fuerte, así que decidí apretar el paso y comer rápidamente el desayuno, hoy sería el día de cruzar la frontera, mejor hacerlo rápido pensé. Salimos rumbo al terminal, me despedí y de nuevo estaba solo… Otra vez en el tranquilo terminal, ahora con algo más de gente pero igual que ayer, mudos todos… me dirigiría a Ipiales, de las 4 empresas que habían me decanté por TranIpiales, obvio, me acerqué a la taquilla y con mucha seriedad me dicen que no van a ipiales! Sonreí, solo y busqué otro carrito para irme.

Ya montado en el combi, y con el cupo lleno nos dispusimos a abandonar pasto y tomar la vía al sur, creo. Finalmente la via resultó cerrada, y mis ilusiones también, en el momento pensé que me tocaría retornrme, pero el hábil conductor nos metió por una vía secreta y alterna en la cual se dio gusto jugando al rally y mareando al pastusito que estaba a mi lado. 30 minutos despues ambas vías se dan la mano, la enchulada y la warrior, por la que veníaos, seguimos y luego con 7.000 COP 4 US menos y unas dos horas de viaje me encontraba en Ipiales, que por cierto andaba de fiesta y con más chimbos (gente de pelo largo, hombre con cola) de lo normal, pues los enanitos verdes estarían de concierto, en la frontera… obvio, son enanos, y verdes, a dios no le piden nada, por eso nadie se entera.

En el terminal caminé un poco, estaba desorientado, pero descubrí que no tanto, pues encontré a mi prier amigo mochilero de toda la aventura, Sebastián, era de alemania,  estuvimos hablando unos 20 minutos, veníamos en direcciones contrarias, intercambiamos recmendaciones y seguimos, no sin antes tomar alguas fotos, momento en el cual me comentó en español que era su tercera cámara, las dos anteriores las habían robado en Ecuador… en fin, seguimos. él rumbo a pasto, yo en taxi hasta las lajas…no recuerdo los precios, pero de nuevo pedí rebaja, uno paisa, y más mochilero, se la debe rebuscar, el asunto es todo un arte, se pueden ahorrar hasta 2 dolares por trayecto, lo más importante es acordar el precio desde antes. Llegué  las lajas y con equipaje al hombro rodé hasta abajo, al santuario, muy bonito el asunto, sin embargo despues me arrepenti, pues la subida es bastante compleja, la mochila pesa bastante, y caminar se hace molesto, además de estar solo, paranoico y con un sello en la frente que dice: soy turista.

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